La pérdida de un ser amado, es quizás uno de los golpes más fuertes que la vida pone en nuestro camino, se nos prepara para vivir y disfrutar de  la misma, pero muy pocas veces se nos prepara para sanar la herida que deja una pérdida y mucho menos, aprender a cómo poder acompañar a quién pasa por este momento.

Durante el proceso de duelo, las emociones se encuentran a “flor de piel”, por eso toda palabra que expresemos al doliente debe ser muy bien pensada para generar en él, lo que realmente queremos expresar: apoyo, consuelo y compañía y no, que sin intención, se logre un efecto contrario que le haga sentir que no le estamos permitiendo sanar.

 

Si estás acompañando un proceso de duelo, te interesará conocer las siguientes frases, que son usadas comúnmente y aunque se expresan con cariño y sin mala intención, pueden generar mayor dolor:

 

 “A Dios le faltaba un angelito en el cielo”

Aunque es bello imaginar que el ser amado partió al encuentro del padre celestial, esta pérdida es dolorosa y el doliente puede sentir que su ser amado le fue arrebatado sin permiso.

 

“No llores porque no lo(a) dejas descansar”

Si esta persona no puede llorar ahora, ¿Cuándo será el momento oportuno para expresar el dolor de su pérdida?, conéctate con sus emociones y permítele expresarlas, el llanto es natural en esta situación.

 

“Tienes que ser fuerte”

Recuerda que con una pérdida, el doliente siente que junto a su ser amado se han ido sus ilusiones, proyectos y sueños que construyeron juntos. No le pidas fortaleza a quien siente que sus energías faltan.

 

“Él/Ella se ha ido a un lugar mejor”

El doliente puede pensar “¿Dónde puede estar mejor si no es a mi lado?”, recuerda que ha perdido a un ser amado y su ausencia deja un gran vacío.

 

“Sé cómo te sientes”

Aunque sientas que has pasado por una situación similar, recuerda que el duelo lo vive cada persona de manera diferente, es una emoción personal  e intransferible, permítele al doliente ir a su ritmo y tener la vivencia del momento.

 

“El/Ella no quisiera verte triste”

Durante un proceso de duelo es importante permitir al doliente expresar sus emociones: estar triste, llorar, sentir miedo o ansiedad es normal en este tipo de situaciones. Poder “liberarse” de las mismas le permitirá recorrer su camino hacia la sanación.

 

“Ya es hora de que lo superes”

Puede que te atrevas a pensar <<Ya ha pasado mucho tiempo, ¿y todavía lo lloras?>>Pero recuerda, el proceso de duelo es único para cada persona, para sanar su corazón roto la duración dependerá solo de ella. Ante el duelo la percepción del tiempo puede ser mucho más extensa de lo que realmente es, sentir el vacío que deja  un ser amado se experimenta como una eternidad.

 

“Debes ser fuerte porque tus hijos te necesitan”

Al perder a tu pareja, el doliente (viudo/a) está pasando por una etapa de shock emocional fuerte donde se encuentra muy frágil, por tanto requiere de mucha calma, cuidados, cariño y paciencia para su recuperación, pero sobre todo permitirle que se enfoque a vivir el momento para que pueda sanar. Con esta expresión le estamos diciendo al doliente que haga a un lado o postergue su dolor para que se enfoque en todas esas situaciones que debe atender, evita hacerle pensar que otros son más importantes que el/ella, recuerda que para “salvar” a alguien primero debes ponerte a salvo tú.

 

“Debes estar feliz porque ya no está sufriendo”

Quizás quien se marchó perdió una dura batalla contra una enfermedad y ha descansado. Pero aunque sea egoísta, su cuidador o acompañante, puede que deseara seguirlo teniendo a su lado para continuar brindándole amor y  cuidados. Nunca una pérdida significa felicidad, por el contrario puede sentir que no hizo lo suficiente para solventar sus necesidades. Permítele al doliente despedirse de su ser amado al ritmo que lo considere apropiado.

 

“Menos mal tienes más hijos.”

Para la madre/padre que enfrenta la pérdida de un hijo, es difícil aceptar que una parte de su ser ya no lo acompaña, aunque se tengan más hijos, nunca nadie podrá reemplazar el vacío que se siente al no tenerlo.

No se trata de “hijos favoritos” se trata de que el doliente siente que la ley de la naturaleza le ha fallado y debió partir primero el que su hijo y hasta podrá ofrecerle al universo un intercambio. Permítele al doliente expresar sus emociones y que sea él/ella quien decida cuando buscar refugio en sus otros seres amados.


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