Cuando fallece un ser querido, puede ser difícil para nosotros, y aún más, ayudar a los niños a enfrentar una pérdida, principalmente porque nosotros también estamos viviendo el mismo duelo.

La personalidad, las experiencias vividas, el proceso de formación inculcado por sus padres y la edad, son factores que influyen en gran medida en la superación de la pérdida de un ser querido en los niños y adolescentes.

Los niños viven el duelo como una experiencia nueva y buscan respuestas, en especial, en sus familiares más cercanos. Por lo tanto, lo desconocido puede resultar confuso e incrédulo. La principal diferencia con respecto al duelo de un adulto, es que, en los niños, las expresiones tanto emocionales y de comportamiento no usual, pues en ellos el dolor puede aparecer de manera relativamente breve en relación con los adultos, aunque el proceso puede tener tiempos variables de acuerdo al sentimiento del niño hacia la persona fallecida.

Las pérdidas de seres queridos surgen de repente en el desarrollo y en la vida cotidiana. Los niños, al sufrir pérdidas muy cercanas a ellos, van a extrañar el cuidado, la protección y el buen trato que era trasmitido por su ser querido. Esto nos habla de la importancia que tiene el desarrollar una alta sensibilidad y una mirada hacia las pérdidas para los niños, quienes son los que afrontan diversas partes del duelo tanto en el dolor por la pérdida material de un ser querido como por el sentimiento afectivo que los une literalmente al fallecido, afectándolos en su vida afectiva y social. Ser honestos con los niños a la hora de afrontar la muerte de alguien especial para ellos tal vez sea difícil para usted, porque las respuestas a todas las dudas que presenta el niño no son fáciles de explicar, pero es importante crear un clima de confianza y de apertura, que transmita a los niños el mensaje de tranquilidad y paz y si lo desea. También puede compartir con ellos las creencias espirituales que tenga sobre la muerte.

¿Es correcto llevar a los niños a los funerales? Esto depende de usted y de su hijo hijo(a).

 Primero: Es bueno dejar que los niños participen en cualquier ritual de duelo con el consentimiento de ellos. Antes que nada, cuéntele lo que ocurre en unas exequias fúnebres y ofrézcale la posibilidad de decidir, él es autónomo de ir o no.

Segundo: Cuéntele sobre lo sucedido para que entienda la importancia dejar ir con un bello recuerdo al ser querido.

Tercero: A medida que los niños aprenden a enfrentar la muerte de un ser querido, ellos necesitan su propio espacio de duelo, ser comprendidos y ser tratados con paciencia, para que puedan expresar la pena a su manera. Es posible que ellos no muestren la pena de la manera en que lo haría un adulto, porque su nivel de aceptación es más fácil que la de un adulto. Un niño pequeño tal vez no llore, o tal vez reaccione a la noticia con acciones no propias de su comportamiento normal. Cualquiera que sea la reacción que tengan tus hijos, no lo tome como algo personal hacia a usted. Recuerde que aprender a enfrentar la pérdida de un ser querido es igual que enfrentar cualquier otra situación física, mental o emocional, requiere de un proceso que lleva tiempo para superarlo, liberando ciertas heridas emocionales que afectan nuestras vidas.

 


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