Nuestro lugar de trabajo se convierte en el segundo sitio donde nos sentimos cómodos, seguros y queridos, por eso la popular frase de “es casi mi segundo hogar” cobra sentido, dado que el paso del tiempo permite crear relaciones cercanas con nuestros compañeros de trabajo, surge la confianza y cercanía; dando el paso de ser simplemente compañeros a ser amigos… por tanto, cuando se nos ve tristes o acongojados, es normal que busquen subirnos el ánimo o hacernos sentir un poco mejor.

Lo mismo sucede cuando perdemos a un ser amado, nuestros compañeros se conectan con el dolor que estamos sintiendo y aunque no puedan vivirlo por nosotros o sintamos que no alcanzan a comprender el nivel de intensidad del mismo, buscarán acercarse para convertirse en un aliciente y apoyo para la situación que vivimos.

Si estás en duelo y es momento de que vuelvas a tu rutina laboral, esto puede hacerte sentir un poco de miedo, pues al reintegrarte a ese grupo social en el que quizás se desconoce la situación que rodea la pérdida, podrás enfrentarte a preguntas que pueden causarte dolor, pues logran remover nuevamente las emociones de duelo: ¿Qué sucedió? ¿Cómo pasó?¿Cómo está tu familia? acompañado de frases que puedes considerar “clichés”: “Lo siento mucho” “Te acompaño en tu dolor” “Está en un mejor lugar” y que por la misma emocionalidad del duelo, esto puede resultarte agotador, pues se evidencia como si cada que logras calmarte y estar más tranquilo, llega otra persona a recordarte que estás sufriendo la pérdida; no debes sentir culpa por pensar de esta forma, sin embargo, debes recordarte a ti mismo que ellos buscan simplemente ser tu apoyo y que hacen parte esencial de tu sanación del duelo… pues responder a sus preguntas, compartir con ellos tus emociones, hará que atravieses la fase de aceptación de una forma natural, pues reafirmas la idea de una vida en ausencia de esta persona.

Ten presente:

  • Acepta con amor las demostraciones de cariño y apoyo que te brinden las personas que trabajan junto a ti.
  • Elige por ti mismo los momentos en que deseas hablar de tu pérdida, no estás obligado a responder a todas las preguntas en todo momento, decir “No” también hace parte del proceso.
  • Habla con naturalidad de tu pérdida y permítete sentir, aun cuando eso te lleve a mostrarte débil. Nadie tiene que verse obligado a permanecer fuerte cuando su corazón está en duelo.
  • Permítete participar de actividades de integración con tus compañeros de trabajo, como lo harías si no estuvieses atravesando momentos de dolor.
  • Si no encuentras satisfactorio el desarrollo de actividades que antes sí, busca nuevas formas de interactuar con quienes te rodean. Evita apartarte.

    Debes tener claro que todo en el duelo es un proceso y lleva tiempo, poco a poco te irás adaptando a tu rutina diaria, el secreto cuando un alma está herida es transformarla en belleza, en motivación y en solidaridad, para que vuelva el amor por la vida. Encontrar un motivo por el qué vivir o a alguien por quien vivir. Si logramos transformar nuestra herida en algo constructivo igual encontramos un tesoro: el sentido de nuestra vida.

 


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